Al contrario de lo que se puede pensar, lavar tus edredones en casa no es una labor complicada y, siguiendo unas pautas básicas de lavado y secado, podrás ahorrarte el dinero de la tintorería y mantenerlos limpios con el mínimo esfuerzo.




La limpieza de los edredones es tan importante como la de las sábanas, ya que así evitamos la proliferación de bacterias y ácaros en sus fibras. Pero antes de comenzar, es fundamental leer primero la etiqueta para saber qué cuidados necesita cada prenda y de qué material está fabricada, para poder utilizar la lavadora y la secadora en el ciclo más adecuado.





    • Una de las principales recomendaciones es lavar los edredones en cada cambio de estación y antes de guardarlos en un armario, preferiblemente en los meses de más calor para que puedan secarse pronto.
    • Antes de meter la pieza en el tambor hay que verificar que no presenten roturas para prevenir que se salga el relleno.
    • Los edredones deben lavarse por separado y sin ninguna otra prenda. Si el relleno es de plumas o plumón, mete en el tambor dos o tres pelotas de tenis nuevas que se encargarán de mover el relleno durante el lavado y evitarán que se apelmace.
    • Si la etiqueta no indica la temperatura recomendada para su lavado, es recomendable lavarlo en frío.
    • Cuando lo saques de la lavadora probablemente estará algo deformado, pero no te preocupes: al secarse recuperará su forma original.




Opciones de secado:




  • Antes de meter la prenda en la secadora hay que verificar que el fabricante lo autorice.
  • En caso de secado al aire libre hay que tenderlo en un lugar bien ventilado, sin luz directa del sol y procurando mover el relleno de vez en cuando para que vaya recuperando su forma.




Antes de guardar tu edredón, asegúrate de que está completamente seco para evitar que se formen malos olores.


[[cms:companyname]] - limpieza de sábanas