En el tema de higiene en la alcoba, generalmente pensamos que con lavar la funda de las almohadas que usamos es suficiente para mantener la limpieza de nuestra cama, cuando lo más recomendable es lavar las almohadas de 3 a 4 veces al año para evitar la acumulación de partículas de piel, hongos, ácaros de polvo y sus productos de desecho.




Para esto, es indispensable tomar en cuenta el tipo de material en que está fabricada la almohada y las recomendaciones del fabricante para evitar que el relleno se deteriore.




A continuación, enlistamos los tipos de rellenos para almohadas más comunes en el mercado y las recomendaciones para su mantenimiento:




Relleno de plumas:



Se pueden limpiar en lavadora con dos o tres pelotas de tenis para que sacudan las plumas durante el lavado, procurando incluir un ciclo de aclarado adicional para reducir al máximo la presencia de restos de jabón en el material, si tu lavadora dispone de esta opción.



Para su secado, depositarla en una superficie plana, agitándola de vez en cuando para redistribuir el relleno; o bien en secadora con función delicado, con pelotas de tenis.




Relleno sintético:



Se usa el mismo criterio que con las almohadas con relleno de plumas, pero sin usar pelotas de tenis ni agitar la almohada durante el secado, ya que el relleno sintético recupera la forma por sí solo.




Almohada de látex:



Se recomienda lavarla a mano en una tina llena de agua y jabón suave, frotando la superficie con una esponja para eliminar las manchas que tenga. Déjala secar al aire, sobre una superficie plana.




Almohada de viscoelástica:



Por lo general no deben lavarse. Si no tienes elección, limítate a enjuagarla con agua y jabón suave y déjala secar al aire libre.




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Fuente: www.econsejos.com